Un poco de ayuda

Mira el pajarito
"Mira el pajarito", por AgusMartin (foto del día)
Olympus E-3 + Zuiko 50-200SWD + FL-50R

Muchos grandes retratistas tienen algún truco para conseguir cambiar la actitud de sus modelos. Una vez leí sobre un fotógrafo -no recuerdo cual, yo y mi cabeza- que hacía a sus modelos dar pequeños saltitos. Eso les chocaba, incluso podía arrancarles una sonrisa y sin duda les sacaba de una pose seria o forzada. Para la gente que fuerza mucho la pose, me recomendaron hacerles cerrar los ojos mientras preparas la foto. Y solo en el último momento les piden que los abran.

Yo me las he apañado para tener mi propio truco. Y para ello me ayuda el pajarito de peluche. Comencé a utilizarlo con niños, colocando el pajarito en el sitio al que quería que mirasen. Pero luego me di cuenta de que también funiona con el resto de modelos: cuando no consigues que sonrían, sacas el pajarito del bolsillo a escondidas, lo cuelgas de la cámara y te das la vuelta diciendo... "¡Mira el pajarito!". En el primer momento la risa está asegurada. Y es muy posible que en las siguientes fotos sigan sonriendo. Ese es el momento bueno.

Para que luego digan que un buen asistente de estudio no es imprescindible...

Mentiras

Graderío
"Graderío", por AgusMartin (foto del día)
Olympus E-3 + Zuiko 14-54 + Flash FL-50R

No, no voy a mentir sobre el motivo por el que he estado algún tiempo sin publicar nada. Esta entrada va sobre las mentiras en las imagenes. Hay muchas maneras de mentir con la fotografía o con el video: una imagen puede estar muy retocada; se puede haber seleccionado la óptica con intención de alterar relacciones de tamaño entre elementos en la composición; se puede dejar fuera de la composición un elemento importante, formando entonces una verdad a medias (o media mentira)... A veces esa mentira es una falta de ética. A veces esa mentira es un recurso creativo. Así que aunque seamos buenos chicos, los fotógrafos mentimos. Y algunos mucho y a menudo.

Acudo a una exposición sobre Star Wars y me encuentro allí una mentira deliciosa. Una maqueta de un graderío tiene una rejilla a la que están pegados cientos de algodoncitos de colores. Si los ves de cerca y con calma no son más que eso: algodón teñido. Aunque de un primer vistazo parece una grada llena de gente. Entonces recuerdas la escena de la película: el cine no te deja verlo con calma, apenas un fogonazo, con un plano bajo con el que no se ve la rejilla, la muchedumbre se agitaba al pasar las vainas de la carrera... ¿o es el algodón el que se agita cuando le meten aire desde la parte de abajo de la rejilla?

No puedes evitar llevarte una foto de recuerdo de la mentira. Tu cabeza sabe cual es la realidad, pero en tu camara compruebas que el truco funciona... Estos cineastas son unos canallas mentirosos. Casi tanto como lo somos los fotógrafos.